Tapatías prefieren esperar más tiempo para casarse

Boda-en-Arandas

Boda en Arandas. Foto de Fotógrafo Ever.

Actualmente son muchos los paradigmas que están cambiando respecto a las costumbres que la sociedad ha mantenido a través del tiempo, entre estos cambios se manifiesta el retraso del matrimonio por parte de una creciente cantidad de jóvenes, quienes prefieren buscar la estabilidad económica y logros profesionales antes de contraer nupcias y pensar en formar una familia.

De acuerdo con las estadísticas actuales del INEGI en México, muestran que la edad media en las mujeres para casarse es a los 26 años, tres años más que la edad media registrada en el año 2000 cuando la edad promedio era a los 23 años, lo que indica que las mexicanas actualmente prefieren retrasar el matrimonio.

Un gran porcentaje de esta población de mujeres se concentra en las principales ciudades del país, como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde se ha mostrado una creciente prioridad entre las mujeres jóvenes hacia la libertad y la educación, mientras que cada día la creencia de que «hay que casarse para ser feliz» va perdiendo terreno en la nueva realidad.

Tapatias-jovenes

Entre los testimonios de las tapatías, encontramos el de Mariana, una joven nacida en Guadalajara que se mudó a la Ciudad de México para estudiar la maestría, ella mantiene una relación con su novio desde hace dos años.

“Aquí (en el DF) hay mucha gente que viene de fuera, que viene a estudiar, y por lo menos en mi círculo de amistades el matrimonio no es una prioridad, porque cada quien anda en sus cosas”. “Tengo amigas de allá (Guadalajara) de la primaria, de la prepa, que ya están casadas o ya se van a casar, la mayoría de las que tengo contacto ya tienen hijos”. 

“Pero sí de repente mis tías, otros familiares y amigos me han dicho cosas: ‘¿y tú para cuándo? Ya eres la única que queda… ¿tú por qué no?’”. “A veces uno se siente mal, porque se replantea la situación. A lo mejor en el medio en el que estoy, a lo que me dedico o pienso dedicarme, no hay cabida a una vida familiar. Y pues me pregunto qué va a pasar, a lo mejor todavía no, pero dentro de cinco años… ¿qué voy a hacer?”.

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *