Parque Morelos: El antiguo lugar de los enamorados

Cuando escuchamos hablar del Parque Morelos en la actualidad, es probable que se nos venga a la mente palabras como prostitución, indigentes, delincuencia, entre otros aspectos negativos. Esto debido al abandono en el que cayó este gran parque urbano, icono del centro de Guadalajara.

Pese a todo lo negativo que pueda representar este lugar en la actualidad, no siempre fue así. El Parque Morelos fue una de las primeras alamedas de Guadalajara en donde solía reunirse la alta sociedad tapatía a principios del siglo XX. Historiadores y personas de la tercera edad recuerdan los mejores tiempos de este lugar.

Ixca Farías nos dice en su “Casos y Cosas de mi Tiempo”, que fue bautizado con el nombre de “Le bois D’Boulogne” (el Bosque de Bolonia), en la última década del siglo XIX. Nos dice Ixca: “Este bosque de Bolonia era un gran corral con frondosos fresnos y acotado con altas tapias de adobe sin blanqueo, había algunos arriates con flores y rosales trepadores que daban sombra a pequeños kioscos. 

En el fondo había una escalinata que conducía a la sala de refrescos. A un lado tenía un salón de boliche, billares, puestos de nieve y horchatas; en el centro una plazoleta de tierra aplanada en donde se colocaban sillas para alquilar a diez centavos además de la admisión al Tívoli, que si mal no recuerdo era de un tostón.

Alrededor de esta plazoleta daban vuelta, como machos de noria, las pollitas para un lado y los cupidos y adonis para otro, lanzándose flechadas venenosas en cada encuentro. 

En los cenadores se encontraban grupos de damas de la elite tapatía, naturalmente a murmurar y cambiar impresiones. Algunos de estos grupos eran de la rancia aristocrática, que tenían más de rancia que de aristocrática.

Los domingos en la tarde, y algunos días en la semana, tocaba una orquesta barata para atractivo de la concurrencia, porque fue este sitio de moda, no tanto por su belleza, más bien por snobismo, pues si en el bosque de Bolonia de París, según dicen las novelas, está saturado el ambiente de perfume de acacias y lilas, en el de aquí domina el olor del río que era también albañal, y comprenderás, hermano, que no era perfume de ámbar”.

A esta alameda la unían dos puentes, el “Molino del Chocolate de la Beatas” (hoy calle Federación) y el “Puente de los Borrachos” al final del paseo, en dirección del barrio del Retiro. Muy efímera fue la vida de este paseo, al tiempo se convirtió en un triste desierto, destruido y desolado; no se cuidaron más los jardines, se le llenó de los escombros de la ciudad y se convirtió en nido de vagos, criminales y contrabandistas.

Ya en el siglo XX y después de embovedado el río de San Juan de Dios, el Ayuntamiento de Guadalajara decidió arreglar aquel paseo en el olvido, que seguía prácticamente a las orillas de la ciudad y se le encomendó un proyecto al arquitecto Rafael Urzua para construir un parque para los tapatíos. 

Así que este parque poblado de árboles centenarios, con sus fuentes, juegos infantiles y sus muchos monumentos, se convirtió en uno de los más populares y también hay que hacer notar que el nombre de este parque nos recuerda la venta de juguetes para el día de muertos, las nieves raspadas, el noviazgo y el paseo dominical.

Frente a la Calzada Independencia, sobre un pedestal hemicíclico de mármol y cantera, se levanta una de las mejores esculturas ecuestres con que cuenta la ciudad, se trata del Morelos realizado por Miguel Miramontes en 1967; la escultura es de tamaño natural vaciada en bronce y también del mismo material en escultura aparte, ostenta un águila coronada de la gesta independentista, en una estela piramidal de cantera.

Este fue un extracto de las palabras del historiador que narró cada detalle de este Parque Morelos. A partir de los años 60’s en adelante, aún se recuerda como un espacio de convivencia familiar.

Hermoso parque Morelos. Yo viví a 5 calles del Parque desde 1954 hasta el 74 cuando me casé. Y todavía hasta poco después del 80 era un parque netamente familiar, rentaban bicicletas y triciclos a los niños. Las nieves raspadas por la de Juan Manuel y de Noviembre a Diciembre la feria de juguetes de cartón y madera, domingos de fiesta para niños y grandes.

Hoy sólo hay recuerdos, es un parque peligroso y oscuro. Lástima que las autoridades hayan dejado que esto sucediera. Relata Rosario Josefina Roque a través de las redes sociales.

Fuentes: Guadalajara.net y Guadalajara Antigua (Facebook).



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